13. Los músicos de Bremen

Para el episodio de hoy hemos elegido un divertido cuento de los hermanos Grimm que cuenta la aventura de 4 animales: Un burro, un perro, un gato y un gallo.

Os va a encantar!

Érase una vez un viejo campesino que tenía un asno.

Durante muchos años el asno le había servido para llevar los sacos de trigo al molino, pero ya estaba cada vez mayor e inservible y el campesino pensó en deshacerse de él.

El asno era listo, se imaginaba lo que iba a suceder y no se lo pensó dos veces.
En el fondo siempre había querido ser músico, no ahbía podido llevar la vida que le hubiera gustado pero ahora que se hacía mayor sabía que lo tenía que intentar.

Tocaba desde niño el laúd y decidió escapar de aquel campesino y probar suerte… Iría a Bremen.

Por el camino se encontró con un perro cazador que agotado, respiraba con dificultad.

-Estás bien amigo? -Le preguntó.

-Sí, gracias. Estoy huyendo de mi amo, quiere matarme porque soy viejo y ya no le sirvo para sus cacerías. 



-¿Por qué no te vienes conmigo? Voy camino de Bremen, a buscar suerte como músico. Juntos podríamos formar una banda… tu podrías tocar los timbales. ¿Qué me dices?

Y así, el asno convenció al perro y juntos continuaron su camino hacia Bremen. Al rato, se encontraron con un gato gris con mala cara.

-¿Qué te pasa minino? – preguntó el asno

-Que no tengo adónde ir. -Lloró el gatito. -Mi ama ha tratado de ahogarme porque estoy viejo y me paso el día tumbado junto al fuego.

-¿Y por qué no te vienes con nosotros? Vamos a Bremen, a formar una banda de música. -Le respondieron al unísono el asno y el perro.

-El gato dijo que no sabía mucho de música, pero como no se le ocurría nada mejor aceptó y se unió a ellos.

Un rato después, los tres amigos se encontraron con un gallo, que chillaba desesperado.



-¿Por qué gritas gallo? – preguntó el asno.

Porque mi ama va a echarme a la cazuela esta noche. Por eso grito mientras estoy vivo.

Ohh, no malgastes tu tiempo y vente con nosotros. Vamos a Bremen y tienes buena voz así que eres perfecto para nuestra banda de música. 

Continuaron caminando los cuatro animales toda la tarde y gran parte de la noche, pero Bremen estaba muy lejos, no podrían llegar tan rápido.

De pronto, vieron luz en una casa al otro lado del bosque y decidieron acercarse. Se dieron cuenta de que un grupo de ladrones estaban a punto de darse un gran festín de comida y con el hambre que tenían decidieron que tenían que hacer algo para echar de la casa a aquellos ladrones. 

El asno se colocó bajo la ventana, el perro se subió encima de su lomo, el gato encima del perro y el gallo encima de la cabeza del gato. Así, unos encima de otros, empezaron a rebuznar, ladrar, maullar y cantar con toda su alma.

Rompieron incluso la ventana y armaron tal estruendo que los ladrones huyeron despavoridos creyendo que se trataba de un fantasma. 

Los 4 animales cenaron hasta que ya no pudieron comer más y se echaron a dormir.

El asno eligió un montón de paja del viejo establo, el perro se fue detrás de la puerta, el gato prefirió las cenizas del hogar y el gallo se colocó en lo alto de una viga.

En mitad de la noche uno de los ladrones, viendo a lo lejos que la casa parecía en calma se armó de valor suficiente y decidió volver.

Pero cuando llegó la casa estaba a oscuras, como no veía nada, confundió los ojos del gato con las brasas del hogar, acercó una cerilla y el gato le arañó la cara, fue corriendo hacia la puerta y se llevó un mordisco del viejo perro en el culo, salió corriendo fuera de la casa, pisó la paja y el asno le dio una coz y justo en ese momento el gallo empezó a cantar desde la viga ¡¡Kirikíi!!Kikirikiii!!

El ladrón, aterrorizado, corrió todo lo rápido que pudieron sus pies y cuando llegó a la zona del bosque donde le esperaban los demás ladrones exclamó:

-¡En la casa hay una vieja con la uñas muy largas que me ha arañado la cara, detrás de la puerta un hombre pequeño con un cuchillo que me lo ha clavado en la pierna, y fuera un monstruo peludo y gris que me ha golpeado con un terrible mazo!! Y encima del tejado un ser horrible que gritaba ¡Que venga el ladrón a mí! ¡que venga el ladrón a mí!

Tras escuchar su relato, los ladrones decidieron huir muy lejos y nunca volver a aquel horrible lugar. Se lo contaron a todo el mundo de la zona y desde entonces, nadie ha vuelto a molestarles.

Los 4 amigos nunca fueron a Bremen y se quedaron felices a vivir allí.

Y colorín colorado, este cuento encantado se ha acabado.

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