12. El cumpleaños de Federico

Para el episodio de hoy os traemos una nueva aventura de nuestro querido paje Federico.

Es un precioso cuento original creado por nosotras y en él os contamos las aventuras que le ocurrieron a Federico en su primer cumpleaños en el palacio de los Reyes magos.

No os lo perdáis…

Faltaban pocos días para el cumpleaños de Federico y los Reyes Magos estaban muy emocionados.

Hacía unos meses que Federico había llegado a su palacio y se había quedado a vivir con ellos.

Por su amabilidad y simpatía, Federico se había convertido en el paje preferido de los Reyes. Todos en el palacio le querían mucho, los sirvientes, el resto de pajes…

Federico tenía 8 años pero en unos pocos días cumpliría 9 y todos querían que fuese especial y que el niño disfrutase mucho de su día. Así que los Reyes se pusieron manos a la obra para preparar una fiesta de cumpleaños inolvidable.

El día llegó y sus majestades invitaron a todos los pajes del palacio y a todos los niños del pueblo cercano y se dispusieron con los preparativos.

Decoraron el gran salón con cientos de globos de colores, una guirnalda y un enorme cartel donde ponía en letras gigantes: Felicidades Federico.

Cubrieron la enorme mesa del salón con un bonito mantel verde (el color preferido de Federico) y la llenaron de bandejas llenas de las cosas que le encantaban a Federico y que sólo le dejaban comer en ocasiones especiales: chocolate, pastas, croissants, patatas fritas, gusanitos, gominolas, palomitas…

También había una enorme bandeja llena de frutas suculentas: fresas, cerezas, mango, piña, frambuesas… Y en el centro de la mesa, lo que más llamaba la atención de todo el salón: una gigantesca tarta de chocolate de 3 pisos con nueve velas colocadas en círculo.

Todo estaba ya listo y los invitados habían empezado a llegar al palacio.

Mientras otros pajes entretenían a Federico en el Jardín, los Reyes fueron recibiendo a todos los invitados en el gran salón.

Cuando ya habían llegado todos los invitados, los pajes amigos de Federico le acompañaron al gran salón con la excusa de que tenían que trabajar en un importante encargo… Cuando llegaron y abrieron la puerta todos los amigos de Federico que estaban allí gritaron a la vez: ¡Sorpresa!!!!

Federico no se lo podía creer, se había quedado sin habla. Nunca había tenido un fiesta de cumpleaños así, con tantos amigos…

Federico pasó la mejor tarde de su vida.

Tras disfrutar de la deliciosa merienda salieron al jardín para disfrutar de una agradable tarde al sol y allí jugaron durante horas al escondite, a los piratas, a fútbol…

Cuando la tarde llegaba a su fin, los sirvientes de los Reyes trajeron enormes bandejas con vasos de zumo para todos, y los niños se sentaron agradecidos a disfrutar del refrigerio.
Aprovechando el descanso de los juegos, Melchor se levantó y dijo:

-Federico, los Reyes estamos muy contentos de que te haya gustado tu fiesta de cumpleaños y nos alegra mucho verte así de feliz. Sin embargo, todavía falta una parte importante de tu fiesta de cumpleaños: Faltan nuestros regalos.

Federico les miró sorprendido: – ¿Además de esta preciosa fiesta tengo más regalos?

Claro, le dijo Gaspar. -Desde que vives con nosotros te has portado fenomenal y eres una gran ayuda para nosotros. Por eso vamos a hacerte 3 regalos; uno cada uno de nosotros.

Melchor se acercó hasta el niño y le entregó un precioso cofre dorado. Al abrirlo el niño encontró un antiguo libro en el interior. Un cuento!! sonrió . A Federico le encantaba leer libros y disfrutaba mucho con las historias y los cuentos.

-No es un libro cualquiera-  contestó Melchor. Se trata de un libro mágico. Cada vez que lo abras encontrarás un cuento distinto, para que cada día puedas disfrutar de una nueva historia. Además, es un libro lleno de sabiduría y también te ayudará a comprender muchas cosas. Cuando quieras saber algo podrás preguntárselo al libro y al abrirlo él te dará la respuesta.

Federico estaba sin habla. Nunca había visto nada tan maravilloso. ¡¡¡Un libro mágico!!! Sin duda el mejor regalo que había recibido nunca.

El niño se acercó a Melchor y le abrazó con cariño mientras le daba las gracias.

A continuación, se acercó Gaspar y le dio un cofre de plata con pequeñas piedras preciosas alrededor. Federico lo abrió pero dentro no vio nada. Oh! El regalo debe de ser el cofre pensó…

Al ver su cara, Gaspar le dijo. No te fíes de las apariencias. Sé que parece que dentro no hay nada, pero sólo porque no puedas verlo no significa que no lo haya.
Federico puso cara de no comprender nada pero aun así metió la mano dentro del cofre y al hacerlo notó como si hubiese una tela en su interior. Parecía una prenda de ropa. No podía verla pero sí podía sentirla.

-Es una capa de invisibilidad, le dijo Gaspar. Al ponértela nadie podrá verte y serás totalmente invisible.
Se trata de un regalo muy útil, especialmente cuando nos acompañes en nuestro gran viaje. Pero debes prometernos que la usarás de forma correcta.

Federico estaba absolutamente fascinado con aquel regalo. Lo sacó del cofre y se lo puso por encima. Inmediatamente el niño se volvió invisible y nadie podía verle, solamente le oían decir: -¡Esto es increíble!!!

Los demás niños estaban también maravillados ante semejantes regalos. Nunca habían visto nada igual, pero claro, se trataba de los Reyes Magos y sabían que para ellos no había nada imposible.

Finalmente, Federico se quitó la capa y la volvió a meter en el cofre. Por fin todos volvían a verle.

-Falta mi regalo -dijo Baltasar que se acercó al niño con un cofre precioso de bronce.

Al abrir el cofre, el niño encontró dentro una medalla colgada de una cuerda negra y envejecida.Es un colgante precioso Baltasar, muchas gracias. Dijo Federico acercándose a él y besándole la mejilla.

-No es un colgante cualquiera dijo Baltasar. Se trata de un medallón mágico. Tiene un gran poder: el poder de la teletransportación.

– ¿Qué es eso? preguntaron todos los niños a la vez

Federico tampoco sabía que significaba esa palabra tan rara.

-Se trata de un poder que hace que puedas transportarte inmediatamente a la parte del mundo que quieras. Sin tener que viajar largos días en camello, barco, tren o avión. Para nosotros es un poder muy útil dijeron los tres sonriendo.

– ¿En serio puedo ir donde quiera? Dijo Federico.

– Donde quieras, le dijo Baltasar.

– El niño agarró fuerte el medallón y dijo: – Quiero ir a Paris.

De repente el niño desapareció y todos se quedaron en silencio.

A los pocos minutos, se oyó un ligero ruido y el niño volvió a aparecer justo en el lugar donde había desaparecido.

– No os lo vais a creer, dijo: Acabo de estar en la Torre Eiffel.

Los demás niños le miraban entre sorprendidos, maravillados e incrédulos…

-Si quieres, la próxima vez puedes llevar a tus amigos, solo tienen que darte la mano- Dijo Baltasar

Los niños se acercaron a él y se dieron la mano unos a otros empezando por Federico.

– Queremos ir a ver las grandes pirámides de Egipto.

Federico agarró con fuerza el medallón y todos los niños desaparecieron en un segundo.

Minutos después volvieron a aparecer y sus caras no tenían desperdicio. Estaban maravillados y no podían dejar de hablar de lo increíbles que eran las pirámides que habían visto.

Para entonces ya se estaba haciendo de noche y todos los invitados tuvieron que volver a sus casas. No sin antes dar las gracias a los Reyes Magos y a Federico por una fiesta de cumpleaños tan mágica y divertida.

Esa noche, Federico se metió en la cama y se durmió con una enorme sonrisa. Había pasado el mejor día de su vida!

Y colorín colorado, este cuento encantado se ha acabado.

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